Aylan Kurdi, la historia que conmovió la mundo

Aylan Kurdi era un alegre niño sirio de 3 años de edad, su cuerpo fue encontrado en una playa turca después que el pasado miércoles naufragó el bote en el que él y su familia viajaban rumbo a las costas griegas.

Esta historia pone de manifiesto la situación que viven los migrantes sirios que desesperados arriesgan sus vidas en un intento por llegar a Europa impulsados por la guerra y las privaciones en su país.

abdala_kurdi_3Abdullah Kurdi, padre del pequeño Aylan, afirmó el jueves que el capitán del bote se alarmó debido al oleaje agitado y se zambulló al mar, dejándolo a él en control de la pequeña embarcación junto con su familia y otros migrantes.

Agregó que la pequeña embarcación se dirigía a la isla griega de Kos, estaba sobrecargada con 12 migrantes y el capitán, que dijo era turco. Estuvo en el mar apenas unos cuatro minutos antes de que el capitán abandonara el barco, dijo Kurdi.

«Teníamos chalecos salvavidas pero el barco se hundió porque varios se levantaron. Yo sostenía la mano de mi mujer. Pero mis hijos se me resbalaron de las manos», declaró Abdalá Kurdi.

Doce refugiados sirios, que intentaban llegar a la isla griega de Kos, murieron en la madrugada del miércoles frente a la estación balnearia turca de Bodrum (suroeste).

Entre ellos viajaba Aylan, un niño de tres años, cuya foto, que lo mostraba yaciendo inerte en una playa, dio la vuelta al mundo y suscitó una ola de indignación sobre la situación de los refugiados.

Su hermano Ghaleb, de cinco años, y su madre, Rihanna, de 27 años, también se ahogaron.

«Estaba oscuro y todo el mundo gritaba. Por eso no pudieron oír mi voz ni mi mujer ni mis hijos. Intenté nadar hasta la costa siguiendo las luces, pero no pude encontrar a mi mujer y a mis hijos una vez en tierra», explicó Kurdi. «Fui al hospital y ahí me enteré de la mala noticia».

En las redes sociales, artistas y usuarios han compartido ilustraciones para homenajear a este niño sirio, cuya fotografía ha puesto de relieve la suerte de los migrantes desesperados por llegar a Europa.

El cuerpo de Aylan apareció poco después que zozobró el bote de goma en el que viajaba con su familia. Vestía calzado de tenis, pantalones cortos azules y camisa roja. En total, 12 migrantes murieron ahogados frente a la costa turca de Bodrum ese día.

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Las autoridades inmigratorias canadienses rechazaron la solicitud en calidad de refugiados, en parte debido a que la familia carecía de visas de salida de Turquía, y fue por eso que se embarcaron en el peligroso viaje solo después que su solicitud de ingreso a Canadá fue rechazada.

El ministro de inmigración canadiense Chris Alexandere suspendió el jueves su campaña reelectoral para viajar a Ottawa y averiguar por qué el gobierno canadiense había rechazado el pedido.

Las mareas también depositaron en las playas los cadáveres de Rehan y Galip el miércoles en la península turca de Bodrum. En total, 12 migrantes se ahogaron cuando naufragaron los dos botes. La agencia estatal turca Anadolu dijo que ocho de los 12 eran niños. Agregó que cuatro supuestos traficantes fueron detenidos el jueves bajo sospecha de haber actuado como intermediarios.

Las imágenes conmovedoras de Aylan, publicadas en portadas de periódicos de todo el mundo, intensificaron la presión sobre los líderes europeos para que tomen medidas a fin de mitigar el sufrimiento de los millares de migrantes en el mayor desplazamiento humano desde la Segunda Guerra Mundial.

La imagen del diminuto cadáver inflamó la opinión pública e hizo que algunos legisladores exigieran medidas.

En Gran Bretaña, la representante de la agencia de refugiados de las Naciones Unidas, Laura Padoan, afirmó que la publicación de las fotos de los tres puede haber modificado la impresión pública sobre la crisis. «Creo que mucha gente pensará en sus propias familias y sus propios hijos en relación con estas imágenes», afirmó. «Es difícil para los políticos dar la espalda a este tipo de mensajes y la tragedia verdadera que está ocurriendo».

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